jueves

Que todo era un sueño, le escuché, y volvimos a casa

Algunas noches atrás soñé que me encontraba con mi padre y le decía una suerte de verdades fantásticas. Le decía ese montón de cosas que sueño con decirle desde hace algún tiempo y todavía no tuve el coraje ni me tomé el tiempo para decírselas. Pero ahí se las decía aunque no recuerdo cómo las tomaba. Sin dudas, en algunas circunstancias somos mucho más valientes que estando despiertos. Y tampoco está mal que así sea.

miércoles

No entiendo (nunca entendí bien) la finalidad del Happy Hour. ¿Es para que tomemos más y paguemos menos? ¿Es porque hay muchos que no llegan a pedir su segunda cerveza? Creo que sería mejor si te cobraran la cerveza a mitad de precio y te obligaran a tomar, como mínimo, tres cervezas. Así estaríamos más borrachos y con más dinero.

martes

A lo largo de los años, mueren los padres de Cathy y Hindley, casado con una mujer tan mezquina como él, aprovecha esta situación para hostigar a Heathcliff y prohibirle todo contacto con Cathy. A pesar de ello va manteniéndose la amistad entre los muchachos, amistad que va derivando en amor hasta que un buen día los deciden ir a espiar a los vecinos, los Linton, de la Granja de los Tordos. Son descubiertos y Cathy se hiere al caer, siendo recogida por los Linton. Pasa con ellos una temporada y a su regreso la transformación es evidente: la niña salvaje que salió de las Cumbres se ha convertido en una señorita. Tiempo después Cathy se casa con Edgar Linton (aunque, como le ha confesado al ama de llaves Nelly Dean, no le ama tanto como a Heathcliff, que es en cierto modo su "alter ego") y Heathcliff desaparece.

Lunes

Nobody knows why he run, everybody is after him.
A blind leads the blind.


viernes

La grasa de las capitales.

Alguna vez me gustaría hacer las cosas que odio del verano. Ir a Mar del Plata a la playas más populares, hacer fila para comer un bife reseco y unas papas chorreando grasa, ver obras de teatro protagonizadas por chicas de cien pesos y cosas por el estilo. Pero no sé si quiero todo eso para terminar de comprender el gen argentino, para sentirme más argentino o simplemente para sufrir. Cuando lo logre, cuando al fin llegue a Mar del Plata un primero de enero, prometo contar mis sensaciones. Mientras tanto, me quedo en la sierra.

jueves

Tengo un plazo fijo.

Sólo me falta comprarme un par de mocasines, para convertirme en mi tío.

Oh, Dios.

miércoles

Llegué al local de ensayos con veinte años inocentes como Pedro, el amigo de Heidi. Y además de unas botellas de cerveza llevé dos pizzas de muzzarella, como una señal de amistad y confraternidad. Y nadie comió y lo tomé como una falta de cordialidad total. Al poco tiempo me enteré de la falta de apetito que provocan ciertas sustancias y volví a aquella sala a pedir perdón por mi completa falta de ignorancia. Hay asuntos que mejor tratarlos con cuidado.

martes

Me sucede algo raro con los trámites, con la burocracia, y es que la odio. Odio hacer trámites, odio que me manden de una ventanilla hacia la otra, odio la inoperancia y la inutilidad de los funcionarios públicos y todo el ambiente en el cual se desarrollan sus actividades.

Y es tanto el odio, es tanto el escozor que me provocan, que de un tiempo a esta parte disfruto cada vez más cuando tengo que hacer un trámite, y me dejo llevar en esa marea de ventanillas y de empleados que comen bizcochos de grasa.

Escribo esto mientras espero que me atiendan en lo que sería la línea de largada de una serie de trámites que, estimo, llevarán hasta recién llegado febrero.

Así que si en medio de una dependencia pública se cruzan a alguien con una sonrisa, es muy probable que ese desquiciado, enfermo y psicópata, sea yo.

Los dejo, es mi turno.

lunes

No puedo soportar estar asi todos los dias
es siempre la misma rutina ya no aguanto más.

viernes

La maldita canción del verano Propongo a los ilustres visitantes que cuenten cuál es el tema del verano que primero se les viene a la mente. En mi menta, están peleando a puñetazos “Verano del ’92” y el de “que te clavo que te clavo la sombrilla”. Y estoy seguro que ahora mismo, ustedes, están cantando “que te clavo, que te clavo la sombrilla”.

jueves

Primero hay que saber sufrir.

Ayer a la noche, en uno de mis insomnios veraniegos, estaba pensando en no pensar demasiado nos salva (Ok, pensar de la manera adecuada nos salva más, doctor, pero no se meta en mis textos, por favor).

Recuerden el primer beso que le dieron a su pareja. ¿Listo? Ok. Ahora dense cuenta que nunca más sentirán esa sensación. Ni aquella sensación de no saber si ella (o él) iba a aceptar salir, ni esa otra que está por ahí, de intuir que había onda.

Piénsenlo bien. Tal vez no me sienta tan solo si esta noche vuelvo a estar insomne.

miércoles

Solo y triste por la acera... No conozco demasiadas ciudades en verano, pero no sé cuántas ciudades del mundo quedan tan solitarias (so lonely) en verano como Buenos Aires. Viajar es un placer (de noche, porque odiamos al calor), encontrás lugar en cualquier lado (cines, restaurantes, etc.) y no necesitás un zapping para saber que no vas a encontrar nada bueno en la televisión! Si estás leyendo esto desde Buenos Aires, a disfrutarlo porque se acaba pronto. Si estás fuera, nunca sabrás las cosas que pasaron aquí mientras no estabas. Je.

martes

Llueve sobre mojado.

Estoy casi seguro, tengo el presentimiento y hasta tengo a la virgencita que cambia de colores, que en un par de días se larga una tormenta que inunda un tercio (o dos) de Buenos Aires.

Conduzcan con precaución (sus botes).

(Saludamos con distinción a esta entrada, la #100)

See you soon, Gabo

El sábado por la mañana falleció Gabo Manelli, cuatrocuerdas fundacional de Babasónicos y músico elegante por donde se lo mire. Nuestros respetos a la familia sónica.

Más información

lunes

Son las seis de la mañana, y yo sin poder dormir.
Dando vueltas en mi cama, sólo pienso en tí.
(aunque te tenga al lado, I just think about you)

viernes

Hace un par de años, escuché una frase (tal vez la leí, estoy entrando en la tercera edad y mi memoria no responde como co-rresponde) que era algo así como “Tené cuidado porque lo que hoy es tomado como una sonrisa, mañana puede ser una mueca”. ¿Alguien conoce (o recuerda) la frase correcta? Gracias.

jueves

Todos los años, a finales de diciembre, las revistas de prensa rosa empiezan a regodearse por el mes y medio que les espera. Incluso me animo a imaginarlos haciendo apuestas sobre si tal se va a acostar con cual o cosas por el estilo. Lo único que me apena, de todo esto, es que ya no luce todo tan natural como hace algunos veranos. Ahora se ven los hilos, el cartón está mal pintada y desde acá puedo ver que esas joyas son de bijoutería. Bernasca, no te extrañamos, pero te recordamos con una sonrisa.

miércoles

Espérame en el cielo, corazón.

Por algunas circunstancias (y algunos pactos que, por el sólo hecho de firmarlos, resaltan mi caballerosidad), en la segunda mitad del año tuve mucho tiempo muerto (de cuatro horas por día, tres días por semana), que aproveché para completar este blog, para recorrer librerías, para perder el tiempo también.
Y todo este tiempo libre me ayudó a confirmar que esperar es una de las cosas que más detesto, pero tener tiempo para mí una de las cosas que más amo.

martes

Un año atrás mi padre me regaló una computadora (creo que en estos días se cumple un año del regalo y del resto, o viceversa) y recién hace unos días descubrí una fuente (de letra, no de agua) que es como escrita a mano y súper inspiradora. Si no fuese porque la impresora no hace fuerza al “escribir”, esto sería mucho más fantástico.




lunes

I remember you well in the Chelsea Hotel.
You were famous, your heart was a legend.
(From Chelsea Hotel #2)

Crédito Foto
Dedicado a S.J.M., dondequiera que esté.

viernes

Hace calor (mucho peor)

Nunca entendí esa gente que disfrutaba del calor. ¿Qué tiene de bueno algo que te hace transpirar, que te hace estar incómodo, que, sumado a otras cosas hace que los mosquitos vuelvan?.

Soy un acérrimo defensor del invierno, por más que también lo sufra.

Pero prefiero vivir como un muñeco de Michelin (léase “Mishelan”) antes de morir insolado como un choclo.

jueves

(casi) sueño con serpientes

Ayer tuve un sueño tan extraño como para que valiera la pena escribirlo. Venía yo por una autopista - carretera, en el asiento trasero de un auto convertible (¿hace falta aclarar que no lo tengo?) a toda velocidad, cuando me di cuenta que nadie conducía y traté de llegar al volante como pude, para empezar a esquivar las catástrofes que se sucedían delante nuestro. Autos en llamas, choques múltiples, un ovejero alemán gigante, cruzándose por el camino, un helicóptero y yo tratando de esquivarlo todo hasta que dejé de hacerlo y entonces...CRASH, BOM, BANG. El convertible volcó y se prendió fuego y yo comencé a verlo todo como si estuviese jugando al Out Run. Después me desperté. Psicólogos o estudiantes de psicología, se aceptan comentarios.

miércoles

(todo) esto podría haber sido una canción

Vos y yo, nuestra historia en los diarios, esto podría haber sido una canción. Una vez, me tocaste las manos. Vos eras Butterflay y yo el león. Yo mojé la pelota de trapo. Vos, de chica siempre hablabas sin parar. Y después yo pisé tus zapatos, vos dejaste un chico y yo la facultad.

Salí, corré, buscá, mirá allá ¿no vés? Volá, flotá.


Empezó, por la falta de sueños, el domingo aquel que se ahorcó tu mamá. Yo canté, con la Rick en el Oslo y empecé a volverme loco en un hotel.

“Maricón, no hacés nada en la casa. Hoy saqué diez botellas del bidet.”

“Puta infiel, todo el día esas pastas!. Te acostaste con mi hermano y con Raquel.”


Salí, soñá, corré, bailá, mirá allá ¿no ves? Flotá.


Tengo tres tiros sobre la espalda. No me acuerdo si yo te acuchillé.
¿Qué pasó?
¿Qué pasó en esta casa?


Esto podría haber sido una canción.

martes

That’s life (that’s wath some many people said)

Los fuegos del dos mil siete todavía no están del todo apagados y vaya si ardieron. Todo empezó con la decisión de padre de abandonar a madre después de un montón (treinta y tantos), de un día para el otro, para irse a vivir con una chica que no conocemos ni queremos conocer. Unos meses más tarde, cambié de trabajo después de siete años de estar en la misma oficina (geográficamente hablando, ya que en el medio pasé por cuatro pisos, seis puestos y no recuerdo cuántos jefes) para volver a cambiar tres meses más tarde, por el lugar donde estoy ahora. En el medio, operaciones, el robo de un auto (apareció, sin ruedas, en un lugar no demasiado turístico) y algunas cosas más que sucedieron en el medio. Amigos que se van, otros que vienen y la vida sigue. Si fuese un juego de poker, no te digo que el dos mil siete fue un poker de sucesos, pero sí que estuvo cerca de la escalera. ¿Hay algún full del otro lado?