
Ayer a la noche, en uno de mis insomnios veraniegos, estaba pensando en no pensar demasiado nos salva (Ok, pensar de la manera adecuada nos salva más, doctor, pero no se meta en mis textos, por favor).
Recuerden el primer beso que le dieron a su pareja. ¿Listo? Ok. Ahora dense cuenta que nunca más sentirán esa sensación. Ni aquella sensación de no saber si ella (o él) iba a aceptar salir, ni esa otra que está por ahí, de intuir que había onda.
Piénsenlo bien. Tal vez no me sienta tan solo si esta noche vuelvo a estar insomne.
Hoy tengo un día de locos. Espero terminarlo vivo.
Es Bob Dylan, hace unos años, haciendo algo por lo cual casi lo crucifican (otra vez).
La diferencia fundamental entre una carrera académica y una carrera musical, es que no conozco a ninguna persona que haya dado su vida por el estudio, pero sí conozco gente que dio su vida por la música. Amen de que no creo que haya estudiantes a los cuales los ovacionan cuando terminan de hacer una presentación, creo que la música es una forma de vida, el famoso rock and roll way of life, mientras que la parte académica es sólo un momento de la vida que al finalizar, con suerte nos dejará un par de amigos y con desgracia, una serie de anécdotas que nuestros hijos padecerán, cuando les llegue la hora.
Hoy no estoy. Mañana a lo mejor sí, pero hoy no.
Liniers cada día me cae mejor. Sobre todo por estas composiciones gráficas (a.k.a. chistes) tan pavotes e inteligentes a la vez.
El Capitán Intriga les invita a merendar. Su invitación, llena de swing, decía lo siguiente:Llega La Batalla de las Meriendas, el gran evento del invierno 2008. Una competencia en la que ganan todos y en donde la consigna es compartir, divertirse y pasar una buena tarde.
La premisa del encuentro es bien sencilla: vení a merendar con amigos y recordemos juntos lo que sentíamos al sentarnos de chicos a tomar la leche. La casa más bonita de la ciudad, Casa Brandon, será la escenografía perfecta para juntarse con amigos, conocer gente nueva y descubrir nuevos sabores.
Hay un solo requisito: tenés que traer algo rico para compartir. Puede ser una torta que te salga rica, unos scons con la receta que te enseñó tu abuela o esos bizcochitos que hacés cuando es sábado y está nublado. No tienen que ser cantidades industriales, pero es importante que pueda ser compartido, porque la idea es tomarse el trabajo de hacer algo y dárselo a los demás.
¿No te sabés ni una receta? ¿Sos un queso en la cocina? ¿Lo culinario es un misterio para vos? ¡No te desanimes! Podés juntarte con amigos y llevar algo entre todos o darle un toque divertido a algo que compres (¿esculturas de golosinas? ¿galletitas pintadas con colorantes?).
Entre todos los platos que se presenten, y por votación popular, vamos a elegir a La Merienda del 2008, cuyos cocineros se llevarán el aplauso y la ovación del público, además de algún regalín piola.
En la casa va a haber cosas para tomar, pero podés traer tu equipo de mate si te copa. También podés traer juegos de mesa de los que jugabas cuando eras chicos: Palitos Chinos, Carrera de Mente, Juego de la Vida, Ludomatic, Mil Millas... todo lo que te recuerde a tus meriendas de chico.
Nosotros vamos a pasar episodios de nuestras series favoritas: He-Man, Mazinger, Jem y un par de sorpresas. Además, va a haber música linda para sentirnos calentitos y hacerle pito catalán al invierno.
Recordá: la idea es juntarnos, conocernos y pasarla bien. Sin stress, sin complicaciones, sin problemas. Si tenés blog, fotolog, local de ropa o bandita de rock, podés aprovechar y venir a hacerle bombo con algún cartelito o flyer. Si tenés novio o novia, traelo. Si no tenés, te podés volver con uno, ¡quién te dice!
Hacete lugar en la agenda, escapale a la depre de los domingos de invierno y venite con buena onda y ganas de pasarla bien. Por una tarde vuelven los manteles de hule, el nesquik, la grana y el dulce.
¡Ya era hora!
La Batalla de las Meriendas es el domingo 22 de junio desde las 16 y hasta las 19 en Casa Brandon, la casa más linda de todas. Queda en Luis María Drago 236. La entrada cuesta 5 peluchitas.
Dedicado a los amigos ausentes.



