Burocracia

Algunas cosas, como hacer trámites, suelen ser bastante engorrosas y uno espera encontrarse con grandes filas de gente en la misma situación, con el humor por el piso y bastante más irritable que en cualquier otro lugar. Pero a veces, por esas cosas de la suerte, los trámites son rápidos, efectivos y nos dejan con una sensación de felicidad extraña. Una sorpresiva felicidad. Esto me pasó hace unos días, cuando hacer un trámite (que debería haberlo hecho hace dos años) me llevó algo más de tres minutos. Entonces, fui la única persona feliz de toda la zona de tribunales.