Rain

Llovía a mares y el único refugio posible era un toldo desvencijado sobre una calle lateral a la avenida principal que no conducía a ninguna parte. Miró el reloj, empañado por el agua, y supo que no llegaría a horario a cenar. Buscó en los bolsillos su teléfono celular cuando recordó que lo había dejado sobre la mesa de luz. Las luces de los autos llegaban difusas a través de las gotas de lluvia y entonces descubrió que apurarse sería en vano, porque nadie lo esperaba.

3 ¿Todavía no comentaste? Dale!:

p.d. alvarez dijo...

Los porteños, los habitantes del conourbano que llegan hasta acá, ¿no sienten que ninguna lluvia será igual después del ataque de los granizos de hace un par de años atrás?

Ivi Venier dijo...

Ay pobre! Es muy feo que nadie te espere...
Y sí,es así, después del granizo asesino aquel, ningún otro lo superó... Slds!

Conz dijo...

amé