guaild said

Lo miró en el bar del lobby, mientras él tomaba un Manhattan en la puerta (ay, esas leyes que prohiben fumar en lugares cerrados, sólo hicieron que las escenas cliché sean más ridículas todavía) y ella se sentaba a la barra frente a un trago de colores extraños. Él terminó de fumar y volvió al bar. Ella lo miró a los ojos y fue hasta el ascensor. Él la siguió. Cuando ella llegó a su piso, el ascensor se detuvo, las puertas se abrieron y ella le dijo "Ey babe, take a walk on the wild side". Entonces él entendió el por qué su cara le había resultado familiar. Y por qué su primo nunca le había contado de qué trabajaba.