la borra del taxi

Así como algunos necesitan de clarividentes, otros de horóscopo chino o borra del café, otros del i-ching y otros de la espuma del mate (estamos en tiempos donde creer es algo cada vez más difícil), el buscaba información sobre su futuro en los taxistas porteños. Cuando tenía una duda que lo aquejaba (cambiar de trabajo, avanzar en una relación que estaba un poco estancada o tomarse vacaciones en la playa o en la montaña) subía a un taxi, y después de los comentarios iniciales ("que-lindo-día-que-calor-que-hace-adonde-aprendió-a-manejar-el-colectivero-ese") soltaba su pregunta: "¿Usted cree que debo casarme con Martita?". Las respuestas, pocas veces fallaron.

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Marian dijo...

Muy pocas veces hablo con taxistas. Me molesta, y generalemente voy escuchando música. Será por eso que mi futuro es tan incierto?

Debería ser más simpática o más preguntona por lo menos.

Salute!
Miss bgui.