Los libros

Ah, los libros. Los buenos y los malos. Los primeros, como una sala de embarque donde tenés que quedarte hasta que lo termines y salga tu avión hacia el próximo destino literario. También están los malos libros, de los cuales queremos enamorarnos y los empezamos tantas veces que vivimos un deja vu circular, un constante "esto ya lo conozco, yo estuve aquí hace poco". Y después los libros malos a los que no les damos demasiadas oportunidades y sabemos que lo nuestro será imposible. Libros, amigos. Casi como personas.